Traducción jurada y traducción jurídica: las dos grandes desconocidas

Seguro que alguna vez has oído estos términos y has pensado que son lo mismo. Al fin y al cabo, ambas suenan a abogados, sellos y papeles importantes, ¿verdad? Pues aunque están relacionadas, son dos especialidades distintas de la traducción que conviene no confundir, especialmente si necesitas presentar documentos ante un organismo oficial.

Hoy vamos a arrojar un poco de luz sobre estas dos grandes desconocidas para que sepas exactamente qué necesitas en cada momento.

¿Qué es la traducción jurídica?

La traducción jurídica es la que se encarga de textos relacionados con el ámbito del Derecho y la ley. No todos los traductores pueden enfrentarse a un contrato de compraventa, una sentencia judicial o unos estatutos societarios.

Para realizar una buena traducción jurídica, el profesional debe tener un conocimiento profundo de los sistemas legales de ambos países (el de origen y el de destino). Un término legal en España puede no tener un equivalente exacto en el derecho anglosajón, por lo que el traductor debe actuar casi como un experto en derecho comparado para que el texto traducido tenga la misma validez y sentido que el original.

¿Qué es la traducción jurada?

Aquí es donde entra en juego el factor oficial. Una traducción jurada es aquella que tiene validez legal ante las autoridades y organismos oficiales. No la puede hacer cualquier traductor, sino únicamente aquellos que han sido habilitados como Traductores-Intérpretes Jurados por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (en el caso de España).

La característica principal de la traducción jurada es que el documento traducido va siempre acompañado de la firma y el sello del traductor jurado, así como de una certificación que da fe de que la traducción es una copia fiel y completa del original. Funciona, en cierto modo, como la labor de un notario pero aplicada al lenguaje.

¿Cuándo necesito una y cuándo la otra?

Para que lo veas más claro:

  • Necesitas una traducción jurídica cuando el contenido es legal pero el documento es para uso privado o informativo (por ejemplo, para que tu equipo legal entienda un contrato antes de firmarlo).
  • Necesitas una traducción jurada cuando el documento debe surtir efectos legales ante la administración pública, una universidad, un tribunal o un notario (por ejemplo, para convalidar un título académico, registrar un matrimonio extranjero o presentar una partida de nacimiento).

Diferencias clave

  1. Habilitación: Cualquier traductor profesional especializado puede hacer traducción jurídica. Solo un traductor nombrado por el Ministerio puede hacer una jurada.
  2. Formato: La traducción jurídica suele entregarse en formato digital (Word, PDF). La jurada, aunque hoy en día se admite la firma digital, siempre ha tenido un carácter físico y debe incluir obligatoriamente el sello y la firma oficial.
  3. Responsabilidad: El traductor jurado asume una responsabilidad legal sobre la veracidad del contenido traducido ante el Estado.

Conclusión

Confundir estas especialidades puede salir caro, ya sea en tiempo (si te rechazan un documento oficial por no ser jurado) o en dinero. En Exero Soluciones contamos con traductores especializados en el ámbito jurídico y con un equipo de traductores jurados en múltiples combinaciones lingüísticas para que tus trámites internacionales nunca se detengan.

¿Te ha quedado clara la diferencia o tienes alguna duda específica sobre un documento? ¡Cuéntanoslo en los comentarios! No olvides seguirnos en nuestras redes sociales para más consejos prácticos. ¡Nos leemos!

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