“Traductor, traidor”.
Seguro que has escuchado esta frase alguna vez. Es uno de los dichos más famosos y antiguos de nuestro gremio. Se refiere a la imposibilidad de realizar una traducción perfecta, ya que siempre se pierde algo por el camino. Pero, ¿es esto verdad? ¿Somos todos los traductores unos traidores?
Hoy hablaremos de la adaptación en la traducción, de por qué es necesaria y de los límites que no debemos cruzar.
¿Qué es la adaptación?
La adaptación es un proceso de transformación del contenido original para que el público objetivo pueda identificarse con la trama con mayor facilidad. En muchos aspectos, la adaptación es una parte fundamental de la traducción, ya que permite que el mensaje llegue de forma clara y natural a los receptores.
Sin embargo, la adaptación no es lo mismo que la traducción. Mientras que la traducción se centra en trasladar el contenido de una lengua a otra de la forma más fiel posible, la adaptación va un paso más allá y se permite licencias creativas para mejorar la comprensión del texto.
¿Por qué es necesaria la adaptación?
Imagina que estás viendo una serie de televisión estadounidense. Uno de los personajes hace un chiste sobre un político local o una marca de cereales que solo existe en su país. Si el traductor traduce el chiste de forma literal, es muy posible que no lo entiendas y que la gracia se pierda.
En este caso, la adaptación permite que el traductor cambie el nombre del político por uno que sea conocido en tu país, o que busque una alternativa que mantenga el espíritu del chiste original. Así, el público objetivo puede disfrutar de la obra de la misma forma que el público original.
Los límites de la adaptación
Pero claro, no todo vale. La adaptación debe realizarse con cuidado y respeto hacia la obra original. Si el traductor se toma demasiadas licencias, puede acabar cambiando el sentido de la historia o la personalidad de los personajes.
¿Dónde está el límite? No es fácil de decir. Cada proyecto es un mundo y cada traductor tiene su propio criterio. Sin embargo, existen algunas reglas generales que solemos seguir:
- Mantener el tono y el estilo: Si la obra original es seria y dramática, la adaptación no debería transformarla en una comedia.
- Respetar la intención del autor: El objetivo final de la traducción es que el mensaje del autor llegue a los receptores. Si la adaptación dificulta este proceso, es que algo ha fallado.
- Tener en cuenta al público objetivo: La adaptación debe realizarse pensando en las personas que van a leer o ver la obra. Si la adaptación es demasiado local, puede que otros hablantes de la misma lengua no la entiendan.
Conclusión
¿Es la adaptación una traición? En Exero Soluciones creemos que no. Siempre que se realice de forma profesional y con sentido común, la adaptación es una herramienta valiosa que permite que la traducción sea más fluida y natural.
Al fin y al cabo, nuestro objetivo es construir puentes entre culturas, y a veces para que el puente sea firme, es necesario ajustar algunas piezas.
¡Y hasta aquí nuestro artículo de hoy! Esperamos que te haya gustado. No olvides seguirnos en Twitter, LinkedIn y Facebook para enterarte de nuestras próximas entradas. ¡Nos leemos!